Pláticas de antaño

Pláticas de antaño

Pláticas de antaño es una columna del semanario el Alacrán, que junto con el Pitirijas son de mis favoritas, tengo que confesar que en muchas ocasiones compro el periódico solamente para leerlas.

Siempre que voy a Jerez procuro visitar a mi buen amigo Pablo Javier Torres Valdez que tuvo a bien obsequiarme sus pláticas ahora recopiladas en un libro.

El libro contiene anécdotas sobre personajes, festividades, oficios, tesoros de una forma tan amena que se ha convertido en mi libro de cabecera, antes de dormir elijo una historia (aunque ya las he leído todas) y mi mente me traslada a los lugares que conozco con protagonistas de otras épocas.

De muchos personajes no me acuerdo, de otros vagamente porque salen a relucir en las conversaciones que tengo con mi abuelita. Otras si me tocó vivirlas como las calles empedradas, lugar de juegos y de algunos dolores.

Cuando era niño nos juntábamos los escuincles de la cuadra a jugar a la pichada, a los listones, a los encantados mientras nuestras madres platicaban en las puertas de las casas, solo interrumpían la conversación para preguntar sobre alguna puntada del tejido o para gritarle a alguno de los niños que no se fuera tan lejos.

En esos días no había muchos carros por las calles y no representaban un gran peligro para los chamacos. Tampoco existían los xbox o los nintendos, ya no hablemos del computadoras y el Internet así que nuestro mayor entretenimiento por las tardes eran estos juegos infantiles.

También me tocó jugar a las canicas, aunque para ser sincero era malísimo, lo hacía para convivir y divertirme pero casi siempre terminaba perdiendo en el juego una gran cantidad, aunque claro que mis favoritas no las arriesgaba, esas siempre estaban en mi bolsa. Recuerdo que me quedaba viéndolas y me preguntaba como era posible meter en una esfera de vidrio formas tan caprichosas y ahora que lo pienso bien ¡Sigo sin saberlo!.

Mi mamá y mi abuelita siempre se empeñaban en tenerme bien vestido, desafortunadamente en más de una ocasión al estrenar un pantalón regresaba con alguna rodilla sangrante a consecuencia de algún tropezón. Luego de los primeros auxilios de rigor y con otro pantalón volvía a salir a mis andanzas mientras mi mamá se encargaba de remendar el pobre pantalón nuevo con un parche de esos que se pegaban con la plancha.

Jerez Zacatecas es un ciudad pequeña o un pueblo grande, dependiendo de quien lo vea, pero es un lugarcito en donde las historias se viven en sus calles, en sus personas y este libro ayuda a que esas historias y sus protagonistas no se pierdan en el olvido.

3 thoughts on “Pláticas de antaño

  1. hola, quisiera que me den informacion a cerca de dónde puedo conseguir el libro “Platicas de antaño” de Pablo J. Torres, o por lo menos de qué editorial es.
    espero respuesta!!
    Gracias

    • Hola Malina, el libro me lo regaló personalmente Javier, pero compré una copia a mi abuelita en la nevería “El Paraíso” que esta en los portales Inguanzo que son los que aparecen en la portada del libro.

¡Me encantaría saber que opinas!

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