Buscando una figura para el nacimiento

un pollo con los cochinitos

Tenemos la bonita tradición familiar de salir por estas fechas a buscar una nueva figura para el nacimiento y este año no fue la excepción. Nos lanzamos al tradicional mercadito navideño a conseguir todo lo necesario, ya saben, el heno, la gobernadora, musgo, algo de papel decorado, algunas luces de bengala.  Poner el nacimiento es una tradición que tengo desde mis abuelos y junto con el rosario navideño me trae muy bonitos recuerdos.

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De piojos mutantes a mandatos de reyes europeos

el piojo herrera

Justo el día de ayer estaba leyendo una nota en el periódico que alertaba de la presencia de “piojos mutantes” y no se refería a una generación de X-Piojos que eran perseguidos por sus similares normales. La nota habla sobre la mutación de estos insectos que los han hecho resistentes a los tratamientos tradicionales.

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El cubo de Rubik

Hace muchos años, cuando era niño, fuimos a recoger a mi abuelita (q.e.p.d) al aeropuerto de Guadalajara. Regresaba de un largo viaje a Estados Unidos y teníamos mucho tiempo sin verla, así que el encuentro fue muy emotivo. De regalo me dio un pequeño cubo de Rubik.

Lo dejé en una mesa del hotel, en mi mente infantil creí que íbamos a regresar, no que ya nos retirábamos para no volver. Y ese fue mi primer y fugaz contacto con el cubo.

No pasó mucho tiempo para que fuera el juguete más popular en mi escuela primaria. Empecé a ver cubos en todas partes y yo recordaba aquel que dejé olvidado. Intenté armarlo varias veces, pero al no tener uno propio no podía practicar lo suficiente además de que carecía de un método para resolverlo.

Veía acaloradas discusiones de mis compañeros sobre los movimientos que se tenían que hacer y como se repetían una y otra vez los movimientos, pero ahora que lo pienso, no recuerdo ninguno que lo haya resuelto. Claro que no falta el desesperado que arrancaba las calcomanías y las volvía a colocar en orden, o aquel que desarmaba el cubo para volverlo a armar, pero eso deja evidencias y las trampas eran más que evidentes.

Han pasado más de 30 años y al fin puedo decir que lo he logrado. Al fin pude resolver el cubo de Rubik, aunque aún tengo la sensación de haberlo logrado como el burro que tocó la flauta, aunque eso es lo de menos estaba resuelto.

El cubo de rubik solucionado
Y después de todos estos años ¡Al fin!

Pero mi inquietud no termina ahí, ahora tengo que razonar y memorizar los movimientos. Con soltura armo un nivel y estoy practicando el segundo, si me equivoco, vuelvo a empezar, de esa manera repaso constantemente los pasos iniciales y mejoro mi tiempo.

Con el cubo pasa algo curioso, pueden pasar dos cosas, que no te importe encontrar una solución o que te obsesiones con encontrarla. Cuando niño no me importaba mucho solucionarlo y como muchos opté por la ruta del mínimo esfuerzo. Pero la mente es caprichosa, nuevamente apareció el cubo en mi vida y en honor a aquel regalo que me dió alguien que aprecio profundamente me he empeñado en solucionarlo. Espero que algún día pueda llegar con mi abuelita y decirle ¿Se acuerda de aquel cubo que me regaló? 🙂

P.D. Si quieren resolverlo les recomiendo la página TheCube.guru es la que más me gustó y explica muy bien con imágenes y videos cada uno de los pasos de la solución.