La Historia del Chanate Radioactivo

En mi primer trabajo después de salir del Tecnológico de la Laguna se originó la siguiente
historia.

El Internet estaba en su apogeo y la opción que teníamos para conectarnos a Internet no estaba resultado costeable. En aquellos días se le pagaba a Infosel cierta cantidad por minuto conectado a Internet. Para colmo de males todo era por módem así que ocupabamos líneas telefónicas de la compañía y en ocasiones la misma cuenta se usaba para el servicio casero de mis jefes. Ya se imaginarán el cuentón que salía mensualmente por una conexión lentísima.

Después de revisar nuestras opciones (en aquellos días no había megared y mucho menos infinitum) nos decidimos por probar con un inalámbrico a una Universidad Local, aunque decirlo era más fácil que hacerlo.

La distancia era el principal problema, pero con la ayuda de algunos artilugios de la época logramos navegar a una velocidad más decente y pudimos compartir el Internet en nuestra pequeña red local.

Un día comenzó a ocurrir algo por demás extraño…

Todos los días a eso del mediodía bajaba la velocidad del enlace a casi punto muerto para regresar dentro de unas horas después, en ocasiones no lo hacía hasta el día siguiente.

Estábamos desconcertados mi compañero de Sistemas y yo. Hablamos al soporte técnico y vinieron a checar la calidad del enlace y un montón de cosas más. Funcionaba, pero al otro día a la misma hora ¡Pum! adiós al enlace.

La presión era mucha, nuestros jefes nos llamaron a una junta para reclamarnos que tenían el Internet más lento y caro del planeta. Y no los culpo, un módem tenía más ancho de banda.

Durante la junta me preguntaron que era lo que estaba pasando con el Internet y de la nada se me ocurrió la Historia del Chanate Radioactivo…

Un Chanate había anidado en la antena del enlace y por efecto de la microonda habían mutado sus huevos dando origen al Chanate Radioactivo (ponga música de película aquí), por eso cada vez que regresaba el ave a su nido se iba la señal del enlace.

La verdad no se porque les conté esa historia y tampoco se de que oscuro lugar de mi cerebro salio, pero creo que les hizo un poco de gracia. Ya no nos hicieron más cuestionamientos a mi compañero y a mi y salimos de la junta.

Yo sabía que si les contaba otro capitulo del Chanate Radioactivo me podía costar el trabajo así que después de mucho averiguar dimos con la falla y asunto arreglado ya no fue necesario recurrir a nuestro plumífero personaje.

Fue una locura, fue arriesgado pero a veces esa respuesta, por increíble o ridícula que parezca fue mejor que quedarse callado.

Si un día de estos ven a un ave negra con la mirada fija hacia ustedes, no lo duden se trata de …. EL CHANATE RADIOACTIVO.