Probando rastrillos desechables baratos

Después de más de dos años de afeitarme al estilo clásico decidí darle otra oportunidad a los rastrillos desechables baratos. Esta fue mi aventura.

Todo empezó con una excursión a un Waldos. Generalmente no acostumbro entrar a este tipo de establecimientos pero tenía que matar media hora de tiempo y además de que me gusta chacharear.

En uno de los pasillos me encontré con una sección dedicada a los rastrillos desechables. Lo que llamó mi atención fue que en lugar de encontrar las marcas habituales como Gillette, Schick o Bic. Vi en su lugar otras marcas familiares para mi.

Colgados en la pared encontré nombres que he visto en hojas de afeitar como Personna, Dorco o Super-Max. Había bolsas con varios rastrillos individuales o maquinillas con cartuchos intercambiables, todos a precios muy razonables rondando por los 20 pesos.

Compré dos paquetes, uno de la surcoreana Dorco y otro de la inglesa-hindú Super-Max.

Dorco model TG-II

Al llegar a la casa me encuentro con la sorpresa de que los rastrillos Dorco son fabricados en México.

Dorco Hecho en México

Un afeitado semi-clásico.

Empecé mi ritual de afeitado como es normal, brocha, jabón, espumado la mitad en mi mitad de cáscara de coco a falta y el resto en la cara para dar un ligero masaje.

A la hora de pasar la navaja en mi cara vinieron a mi mente viejos y feos recuerdos.

Me explico, el cabezal de la máquina de afeitar desechable no puede llegar directamente a la piel. En su lugar va segando el vello facial por «capas» hasta que al fin logra llegar a la piel para empezar ahora si con el afeitado.

Acercamiento al cabezal del rastrillo.

Eso hace que tenga que hacer demasiados pases por la misma zona hasta lograr sentir el contacto del filo de la navaja con la piel. Por lo mismo tiendo a aplicar demasiada presión, cuando en el afeitado tradicional el toque es mucho más ligero.

Otro punto en contra es que tuve que enjuagar muchas veces el cabezal del rastrillo porque se satura demasiado con los restos del jabón y la barba cortada.

Si no se enjuaga con frecuencia es imposible que corte bien un rastrillo desechable.

Esto no pasa con mi shavette o incluso con mi rastrillo LORD que tienen un desfogue natural de los restos del afeitado. En cada pasada la espuma es desviada lejos del filo de la navaja logrando siempre un buen contacto con la piel.

El precio del experimento.

Estas fueron mis impresiones de mi primer afeitada con una desechable en mucho tiempo. Lamentablemente también fue la última.

Después de este afeitado empecé a notar unos granitos en el área del cuello. Un incipiente cuadro de foliculitis (o vellos enterrados), un problema que no he tenido por años.

Mmmmm, esto no es bueno.

Tuve que suspender el experimento, después esperar un tiempo prudente y de un par de afeitadas como Dios manda los vellos enterrados desaparecieron.

El veredicto.

Supongo que para los que no se atreven a dar el paso al afeitado clásico estas desechables son una buena opción. Tienen una calidad similar a las versiones mucho más caras. Los problemas que menciono es por el diseño de los cabezales y son comunes en una gran variedad de modelos de todas las marcas.

Me hubiera gustado encontrar hojas de afeitar tradicionales o quizás algunos rastrillos de plástico que se que manejan marcas como Dorco, pero no fue el caso.

Como remanente de mi experimento ahora tengo muchos rastrillos sin usar. En fin, ya los iré regalando o les encontraré algún uso.