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Los remedios de mi abuelita

Cuando era niño, cada vez que tocaban vacaciones en la escuela salíamos corriendo como chiflido a la casa de mi abuelita en el hermoso pueblo mágico de Jerez Zacatecas.

Ahí nos esperaba mi abuelita, aunque nunca la llamé así, por alguna razón que no recuerdo le decía madre y mis hermanos me copiaron. De esa forma no había confusión, era mi madre y mi mamá.

Ella tenía siempre listos una serie de remedios para nosotros, no me acuerdo de todos y algunos ya no existen, espero que no me falle demasiado la memoria.

Veganin

El clima en Torreón es caliente y en Zacatecas es muy diferente, dicen que el estado sólo tiene dos estaciones, la de frío y la del tren. Era normal que mientras nos ajustábamos al cambio nos enfermáramos, así que mi madre decía -¡Dales un Veganin! – que si más no recuerdo era de la compañía Bayer, pero solamente era ácido acetilsalicílico o sea una aspirina. Por alguna razón las descontinuaron y ya no las he vuelto a ver en la farmacia.

Pastillas de Entereodoformo

Estas eran para la diarrea, ya sabíamos que estaban en un cajoncito del tocador de su recámara, por alguna razón la “botica” nunca estaba en un sólo lugar, si no que estaba repartida por toda la casa. Y ándele su pastillota por gusgo. También las sacaron del mercado, aunque no se porque… uyyyyyyy

Pomada de antiplogistina

Antiplogistina, pomada contra la inflamación
Antiphlogistine

Esta era una pomada espesa de color oscuro, según esto era “para sacar los golpes” que no eran pocos, mi madre la guardaba en el cuarto del fondo, tenía varios tarritos, luego la sacaron del mercado y así que la conseguía en la fayuca, al final ya no la pudo encontrar en ningún lado y fue sustituida por una pomada de árnica o Iodex, pero nunca fue lo mismo.

Polvos de licopodio con Pomada de la campana

Pomada de la campana
Pomada de la campana en su envase de metal.

De niño tenía un problema en las manos, se me cuarteaban los dedos de fea manera, al parecer era una dermatitis de origen nervioso que a final de cuentas se me quitó con los años. Mi madre iba a la botica que esta debajo de los portales Inguanzo y pedía unos polvos de licopodio que eran de color amarillo. En la misma tapita de la pomada (que antes era de metal) mezclaba los polvitos con la pomada y me lo ponía en los manos. No lo niego, si había mejoría, pero luego me volvía a dar y era cuento de nunca acabar. Por cierto, en las boticas se surtía la receta porque eso era lo que daban los doctores, una receta del medicamento que los boticarios se encargaban de preparar. Con el tiempo las boticas se convirtieron en farmacias y dejaron de preparar recetas, estos polvos ya no se consiguieron más, pura medicina de patente, pero mi madre siempre me conseguía (no se de donde) una crema de Tepezcohuite, solo por precaución.

Sal de uvas y el Alka-Seltzer

En cada visita terminábamos con el estómago sobrecargado y es que las delicias de Jerez son muchas, que los duritos, las tunas, el queso de rancho, el chorizo, los tamales, los buñuelos, los taquitos de adobada, los tacos doraditos, las flautas, el Juana Gallo y pare usted de contar… En la cocina siempre guardaba unos sobrecitos de Sal de Uvas o unos Alka-Seltzer. Recuerdo que cuando falleció mi madre estaba muy triste, había comido mal esos días y no podía dormir, le pedí a mi mamá algo para el estómago y ahí estaban, en el mismo lugar de siempre, en el trastero de la cocina, me dio la impresión de que aunque ya no estaba con nosotros nos seguía cuidando.

Crema Nivea

Crema Nivea, tarro de vidrio azul
Crema Nivea, tarro de vidrio azul con tapa metálica.

Mi madre era fan de la crema Nivea y creo que yo también heredé el gusto por la marca. Cuando nos dábamos un golpe fuerte, generalmente algún chipotazo en la cabeza, los primeros auxilios consistían en un sana sana colita de rana.. acompañados de un chope de crema Nivea, a lo mejor era por lo frío de la crema blanca pero nos calmaba el dolor de inmediato y a seguir jugando. Todavía recuerdo esos tarros de vidrio con su tapa metálica, me viene a la memoria que un camión campo Alianza usaba varios tarros de esos con un foco adentro a manera de faros.

Perlas de aceite de higado de tiburón.

Por las calles empedradas de Jerez pasaba un carro con un sistema de sonido de esos de trompeta anunciando… “Perlas de aceite de hígado de tiburón… que para esto, que para lo otro… acérquese a este vehículo, llévese sus perlas de aceite de hígado de tiburón…” Mi madre las compró varias veces y me daba una perlita después (o antes) de comer para crecer fuertote y grandote. Y por lo visto ¡Si funcionaron!

Sitios donde obtuve algunas imágenes.

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La Inmaculada Concepción de Jerez Zacatecas

La Inmaculada Concepción de Jerez Zacatecas

Esta historia comienza hace 2 años, mi chaparrita tuvo un serio problema en su pierna, se vio muy mal, incluso se manejó la posibilidad de perder su piecito, gracias a Dios eso no ocurrió.

En esos momentos en los que todo esta fuera de tu control no queda más remedio que encomendarte a un poder superior, mi esposa lo hizo con la virgen de la Inmaculada Concepción que conoció en una de las visitas que hicimos a Jerez Zacatecas.

Por alguna razón sintió afinidad con la virgencita de la parroquia, dice que tiene un rostro muy dulce y la peculiaridad de que mira hacia abajo. En cuanto estuvo en condiciones fuimos a darle las gracias personalmente.

Desde entonces buscamos una imagen de la virgen para llevarla con nosotros, fuimos a la parroquia, al santuario, a tiendas especializadas y nada, había otras estampas de la virgen, pero no la que se encontraba en la parroquia.

Pero llegó a nosotros en forma de una pequeña figurita de plástico que aún conservamos, mi esposa al platicar con los compañeros de trabajo, uno de ellos comentó que la tenía en su camión y le hizo el favor de regalársela.

Parroquia de la Inmaculada Concepción

Este año fuimos nuevamente a Jerez Zacatecas en Semana Santa, y otra vez comenzamos nuestra búsqueda, en esta ocasión auxiliados por los sobrinos que ya aleccionados estuvieron muy atentos por si veían a la virgen. Caminamos, preguntamos sin mucho éxito, de Nuestra Señora de la Soledad existe de todo, playeras, postales, llaveros, cuadros, pero de la Inmaculada ¡Nada!.

Ya nos habíamos hecho a la idea de que este año tampoco la encontraríamos, pero el sábado de Gloria (un día antes de irnos) acompañé a mi tío a buscar unas arracadas jerezanas que le habían encargado. Al entrar a la primer joyería, levanté la mirada y ¡ahí estaba!, en forma de calendario del 2009 atrás del mostrador, una fotografía de cuerpo completo muy difícil de conseguir porque generalmente esta la mayor parte del tiempo en lo alto del altar. Le expliqué al dueño del establecimiento la situación y le pedí que por favor me vendiera el calendario, él muy amablemente me la regaló. Al regresar le mostré el calendario a mi chaparrita y simplemente le encantó, llegamos a la conclusión de que ella nos encontró a nosotros.

Por eso hoy 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción en agradecimiento mi chaparrita y yo (bueno más bien ella y mi suegra) le organizamos un pequeño rosario que esperamos poder repetir una buena cantidad de años.

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Pláticas de antaño

Pláticas de antaño

Pláticas de antaño es una columna del semanario el Alacrán, que junto con el Pitirijas son de mis favoritas, tengo que confesar que en muchas ocasiones compro el periódico solamente para leerlas.

Siempre que voy a Jerez procuro visitar a mi buen amigo Pablo Javier Torres Valdez que tuvo a bien obsequiarme sus pláticas ahora recopiladas en un libro.

El libro contiene anécdotas sobre personajes, festividades, oficios, tesoros de una forma tan amena que se ha convertido en mi libro de cabecera, antes de dormir elijo una historia (aunque ya las he leído todas) y mi mente me traslada a los lugares que conozco con protagonistas de otras épocas.

De muchos personajes no me acuerdo, de otros vagamente porque salen a relucir en las conversaciones que tengo con mi abuelita. Otras si me tocó vivirlas como las calles empedradas, lugar de juegos y de algunos dolores.

Cuando era niño nos juntábamos los escuincles de la cuadra a jugar a la pichada, a los listones, a los encantados mientras nuestras madres platicaban en las puertas de las casas, solo interrumpían la conversación para preguntar sobre alguna puntada del tejido o para gritarle a alguno de los niños que no se fuera tan lejos.

En esos días no había muchos carros por las calles y no representaban un gran peligro para los chamacos. Tampoco existían los xbox o los nintendos, ya no hablemos del computadoras y el Internet así que nuestro mayor entretenimiento por las tardes eran estos juegos infantiles.

También me tocó jugar a las canicas, aunque para ser sincero era malísimo, lo hacía para convivir y divertirme pero casi siempre terminaba perdiendo en el juego una gran cantidad, aunque claro que mis favoritas no las arriesgaba, esas siempre estaban en mi bolsa. Recuerdo que me quedaba viéndolas y me preguntaba como era posible meter en una esfera de vidrio formas tan caprichosas y ahora que lo pienso bien ¡Sigo sin saberlo!.

Mi mamá y mi abuelita siempre se empeñaban en tenerme bien vestido, desafortunadamente en más de una ocasión al estrenar un pantalón regresaba con alguna rodilla sangrante a consecuencia de algún tropezón. Luego de los primeros auxilios de rigor y con otro pantalón volvía a salir a mis andanzas mientras mi mamá se encargaba de remendar el pobre pantalón nuevo con un parche de esos que se pegaban con la plancha.

Jerez Zacatecas es un ciudad pequeña o un pueblo grande, dependiendo de quien lo vea, pero es un lugarcito en donde las historias se viven en sus calles, en sus personas y este libro ayuda a que esas historias y sus protagonistas no se pierdan en el olvido.