Instalé una regadera eléctrica, esta fue mi experiencia.

Desde hace tiempo había tenido las ganas de instalar una regadera eléctrica. Hace un par de semanas mi “adorado” cachorro tuvo la curiosidad de conocer el sabor de la perilla del boiler, dejándolo inutilizable en el proceso.

Entonces vi la oportunidad de instalar una regadera eléctrica. En mi mente todo debía de funcionar, lo malo es que fue solo en mi mente 🙁 .

Expectativa.

La famosa regadera eléctrica.
Este modelo de regadera eléctrica es muy popular en México.

La razón económica era mi principal motivación. Los precios de estas regaderas son razonables.

Además me atraía la idea de calentar solamente el agua que se necesita y nada más. El boiler de gas tradicional calienta una gran cantidad de agua se ocupe o no. Además no soy fan de dejar el piloto prendido lo que provoca que salga a prenderlo cada vez que se necesita.

De hecho, el agua caliente solo la ocupo en la regadera y eso en la temporada otoño-invierno. Durante el verano ni prendo el calentador de agua.

Preocupaciones

Mi principal preocupación (y la de muchos de mexicanos) es el recibo de la luz. Nadie quiere pagar de más y es por todos conocidos que los aparatos eléctricos que generan calor (microondas, planchas, secadoras, calentones) son los que más aumentan el consumo.

Cuando se supera cierto nivel de consumo cambia la tarifa eléctrica a una más elevada y para que baje es otra cosa.

Además, tenía el pendiente de recibir alguna descarga que no es nada agradable durante el baño.

 La realidad… maldita realidad.

Fuimos felices con la regadera como una semana, luego empezaron a ocurrir cosas extrañas.

Mi chaparrita se metía a bañar y comenzaba un espectáculo de luces acorde de una película de terror japonesa (sólo faltaba la musiquita).

Súmele usted ruidos raros, apagones parciales, supiritacos y algunos gritos desgarradores. No valía la pena arriesgar los demás aparatos o dañar el cableado de la casa, así que la quité.

Lo curioso es que todo le pasaba a ella, a mi nunca se me fue la luz, ni parpadearon las luces, yo digo que la embrujada es ella (pero no se lo digan).

Comencé una inspección para descartar problemas futuros y todo indica que un fusible estaba pariendo chayotes cuando se encendía la resistencia de la regadera.

Así me dejó el fusible la regadera eléctrica.
Y así estaba funcionando ¡Aunque usted no lo crea!.

No les voy a decir como instalé la regadera porque en retrospectiva me da hasta pena ¡Sólo a mi se me ocurren esas mexicanadas!.

La realidad es que hay que instalar estas regaderas como lo indica el fabricante. Con una pastilla independiente de todo. No es más que la verdad.

El futuro.

El calentador de gas tiene sus días contados. El precio del gas que antes era económico ahora tiene un precio excesivo. 

Estoy considerando tres opciones:

  • Un boiler solar.
  • Un calentador eléctrico.
  • o un calentador de gas de paso con encendido electrónico.

Pero eso si, ahora le pienso dejar la tarea de instalación a un profesional (o a lo mejor no).

Por cierto, vendo una regadera eléctrica con muy poco uso, por si están interesados 😉 😛 .

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